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UNRC / Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales DEPARTAMENTO DE GEOLOGÍA
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MINERIA

Visita número 169576

  Reunión con Ruiz

OPINIÓN DEL DEPARTAMENTO DE GEOLOGÍA RESPECTO DE LA SITUACIÓN MINERA DE ARGENTINA Y DE LOS FONDOS PROVENIENTES DEL YACIMIENTO BAJO LA ALUMBRERA

En principio queremos transmitir nuestra preocupación respecto de la forma en que ha sido abordado el debate acerca de la actividad minera en Argentina por nuestra sociedad. Lo hacemos porque creemos que como profesionales de Geología de nuestra Universidad debemos dar una opinión al respecto, como aporte a un debate serio y comprometido.

Respecto al conflicto de la minería, en primer lugar hay que señalar que el debate es sumamente positivo, siempre y cuando el mismo transite por los terrenos de la honestidad y el conocimiento, con intención “verdadera” de cuidar el ambiente sin desconocer el marco teórico de la situación. Es común que en estos tipos de conflictos surjan corrientes antagónicas en torno a la representación social de la actividad: por un lado, una escéptica y reduccionista que niega los eventuales impactos de tal actividad en el ambiente y la sociedad, y por el otro, una de naturaleza catastrofista y superficial, que impiden formar en la sociedad una opinión basada en diferentes fuentes de conocimiento para decidir la posible existencia de un desarrollo minero, más equitativo y responsable desde la perspectiva social y ambiental.

En este sentido queremos destacar la nota escrita por Ricardo Forster en Página 12 el día 14/02/12, donde justamente sintetiza la complejidad de este conflicto, de forma criteriosa y acertada, a nuestro entender, donde escribe: “Ninguna corriente ecologista o medioambientalista puede resolver la ecuación, extremadamente compleja, entre creación de riquezas, disminución de la pobreza y distribución igualitaria si es que no se hace cargo de darle alternativas a sociedades que necesitan salir del atraso y de la dependencia; alternativas que no respondan a visiones regresivas y neoconservadoras, sino que puedan dar un profundo debate, de matriz humanista, sobre los vínculos entre producción, tecnologías, medio ambiente, inversión necesaria y sustentabilidad. Lo demás es falso virtuosismo incapaz de pensar la cuestión social o simple cinismo.”

Sin embargo, de acuerdo a distintos trascendidos y a lo que se divulga en los medios masivos de comunicación, lo que abunda en la discusión es la desinformación, el desconocimiento de aspectos técnicos elementales y la politización destructiva que sólo desconciertan aún más a la sociedad. En el medio quedan los pobladores genuinamente preocupados, que lógicamente por la desinformación inducida, están realmente convencidos de que cualquier actividad minera traerá consecuencias nefastas en sus vidas. Situación que tuvo una prensa llamativamente interesada.

Y justamente el resultado hasta el momento es el de la “ecuación no resuelta” donde rige el “falso virtuosismo incapaz de pensar la cuestión social” con las siguientes consecuencias:

- A pesar de que el origen del conflicto es la mal denominada “megaminería” del oro, la minería en su conjunto es señalada como actividad practicada por “mercaderes de la muerte”. Esta situación es constatada permanentemente por los docentes-investigadores de nuestro departamento en las distintas provincias en las que trabajamos; en más de una ocasión hemos sido maltratados y se nos ha impedido el acceso a sitios para realizar tareas de docencia e investigación a cuenta simplemente de ser geólogos y en consecuencia “potenciales depredadores” del ambiente. Debe aclararse que, a pesar de su uso, el término megaminería es un slogan y no es técnicamente correcto.

- La sociedad en su mayoría piensa que la minería es una actividad que excluye sí o sí al resto de las actividades (agricultura, turismo, etc.). Son comunes los carteles de NO a la minería como un SI al turismo en distintos lugares, entre ellos Córdoba donde permanentemente se resiste a la actividad minera, que curiosamente en su totalidad es de minerales no metalíferos, rocas de aplicación, áridos. En este contexto la minería a pequeña escala queda totalmente excluida frente al poder económico de las otras actividades.

- Algunos maestros y profesores de los distintos niveles educativos transmiten a niños y adolescentes que la minería es contaminante y depredadora inducida por una manifiesta campaña de estigmatización nacional de esta actividad a partir de bases argumentales falsas, fundadas simplemente en el machaqueo permanente de los medios e inclusive libros de textos (Manual Estrada de 4º grado, página 414).

- Toda actividad minera se transformó dogmáticamente en una actividad demoníaca, tan aceptado ésto como la teoría que sostiene una causa antrópica del calentamiento global, la misma que demanda como solución milagrosa los “biocombustibles”, entre otras cosas.

- Prohibiciones compulsivas de minería metalífera por parte de gobernadores sin argumentos, simplemente por propaganda política. En la provincia de Córdoba se prohibió en el año 2008 la minería metálica, pero en el momento en que no existían explotaciones de metalíferos. La minería metalífera de Córdoba quedó en los anales históricos, hasta la década del 70.

- Divisiones sociales que afectan principalmente al debate responsable, y que en algunos casos ocasionan deterioro de los derechos constitucionales y en el peor de los casos violencia. Estos continuos conflictos no permiten repensar la minería de acuerdo al tiempo presente retrasando los cambios que serían necesarios.

- Como corolario de todo lo expuesto, la minería suena como “el gran problema ambiental” del país, lo cual permite desviar la atención de otras actividades productivas, que prácticamente no cuentan con una legislación y gestión ambiental como sí lo tiene la minería en cada una de las etapas (mas allá de los mejoramientos que deben realizarse) y que curiosamente no están siendo objeto de ningún debate.

Por lo cual pensamos que para llevar adelante un debate serio que permita construir en lugar de destruir debemos reivindicar la actividad minera en general, como tantas otras actividades que el hombre debe llevar adelante para proveerse de recursos, utilizarlos y llevarlos a sumideros, admitiendo siempre que estas actividades generan impactos positivos y negativos que deben evaluarse a la hora de gestionar los recursos. No se registra en ningún momento de nuestra historia campañas que digan NO a la agricultura, a la ganadería o a cualquier otra actividad del hombre. Algunos insisten que sólo se refiere a la “megaminería” del oro, pero insistimos, que de acuerdo a la realidad percibida cotidianamente el ataque es a toda actividad minera en general en todas sus etapas, desde la prospección, exploración hasta la explotación, e inclusive afecta a las actividades de docencia e investigación.

Nuestro nivel de consumo y el desarrollo tecnológico tan venerado en esta época dice SÍ a la minería permanentemente, y particularmente a la minería metalífera, entre ella la del oro, que es concretamente la fuente principal del conflicto. Nuestro gobierno nacional, elegido categóricamente en la última elección, avala explícitamente el desarrollo tecnológico como sustento de muchas de las industrias que permiten la creación de riquezas socialmente distribuibles y que permiten llevar adelante el proyecto político de Nación. Esto se percibe en las Universidades Nacionales e Institutos de Investigación que reciben cada vez mayores subsidios para investigaciones que produzcan desarrollo tecnológico e innovación productiva. Indudablemente esto dice SÍ a la minería metalífera. Por lo cual es fundamental debatir cómo queremos hacer minería y nosotros, como profesionales, pensamos que es posible llevarla adelante de manera responsable, con el menor impacto ambiental posible, respetando a los pobladores en sus costumbres, tradiciones y economías regionales. Lógicamente el rol del estado es crucial y es aquí donde se debe poner la energía.

La minería, por su característica de ser geográficamente restringida, tiene la ventaja de ser una actividad relativamente más sencilla de controlar y monitorear ambientalmente, comparada con otras.

Es por ello, que como miembros de una institución generadora de conocimiento sugerimos que debemos fundar nuestra opinión en el mismo como base a los aportes que podamos realizar a la discusión. No hacerlo por error u omisión sería una acción irresponsable que indudablemente podría causar daños irreparables al ambiente y a la salud.

Argentina está atravesando un momento histórico. Está en una transición de ser un país con minería a transformarse en un país minero. Es por eso que la sociedad argentina debe debatir profundamente estos temas. En este sentido fue oportuno que la UNRC organizara las Jornadas sobre “Modelo extractivista, Fondos Mineros y Universidad”, aunque lamentablemente, como lo dijimos durante el desarrollo de estas jornadas, la organización del evento estuvo sesgada y hubo importantes vacíos de voces que impidió un abordaje holístico de la problemática, crucial y necesario para comprender la complejidad y singularidad de la actividad minera. A nuestro entender fue una omisión desafortunada que desdice la proclamada pluralidad de conocimientos, fundamentalmente si el objetivo que se pretendió debatir fue a partir de argumentos interdisciplinarios, que involucraran a la mayor cantidad de actores posibles.

En el marco de la generalidad del presente documento deseamos destacar que nadie elige explotar un yacimiento a cielo abierto o subterráneo, sino que surge de las condiciones impuestas por la naturaleza, de acuerdo a la profundidad del depósito, la forma en que se concentraron los elementos de interés, etc. En el mundo, los metales que son requeridos por el hombre en su mayoría provienen de grandes explotaciones a cielo abierto, situación que se viene dando desde hace ya varias décadas, desde que los avances tecnológicos permitieron extraer metales que están en baja concentración y diseminados en un gran volumen de roca. Este método de explotación no es un capricho de las empresas, no hay muchas alternativas de acuerdo al conocimiento actual. Es decir, si queremos más metales debemos pensar que se van a obtener de esta manera. La realidad es que la humanidad ha duplicado aproximadamente cada 20 años el consumo de metales. Desde el punto de vista de la seguridad de los trabajadores el cielo abierto es mucho más seguro y confortable respecto de la explotación subterránea.

La actividad minera se desarrolla según 3 etapas básicas que en orden secuencial son: Prospección, Exploración y Explotación. El geólogo interviene activamente en las dos primeras. La explotación es mayormente incumbencia de ingenieros en minas y la mineralurgia-metalurgia de químicos e ingenieros químicos. Es en este último proceso en donde eventualmente puede utilizarse Cianuro para separar Au y Ag exclusivamente, independientemente si la explotación es a cielo abierto o subterránea.

De forma sucinta, en la Prospección se relevan datos geológicos, se descartan áreas sin interés y se seleccionan áreas objetivos para una futura exploración. En la exploración se estudian con mayor detalle aquellas áreas seleccionadas previamente y si es exitosa (muy pocas veces sucede) se hallará un yacimiento con factibilidad de explotación, es decir podría transformarse en una mina en producción. Estas dos etapas suelen durar entre 5 y 15 años, y una vez que se pone en producción la vida útil puede superar los 40 años. Al concluir la exploración se conoce el volumen del yacimiento, toneladas de metal, tamaño de las partículas, y método de explotación a usar, y también están contemplados los impactos ambientales y las actividades a realizar para mitigar los impactos negativos. Por eso la exploración de los recursos minerales es una tarea relevante para un país. La exploración genera activos informativos que pueden transformarse en activos económicos cuando se ponen en marcha los proyectos, cuando se abre una mina. La apertura de un yacimiento metalífero chico a mediano requiere de inversiones de 200 millones de dólares. Para yacimientos grandes se requiere de 3.000 millones de dólares. Inversiones que quedan en el país. Esa es una de las diferencias entre un yacimiento mineral y una mina; y por esas magnitudes de inversiones, entre otras razones, hasta ahora no hay emprendimientos puramente de capitales argentinos.

En resumen, este es el marco de singularidad, esencialidad y complejidad técnico-económica de esta actividad. Muy diferente al resto de las actividades productivas por los largos períodos de incubación de los proyectos y el condicionamiento geográfico.

Para aquellas personas interesadas en profundizar en estas temáticas como así también en aspectos económicos de la actividad minera metalífera, ofrecemos material de consulta en el siguiente vínculo: http://geo.exa.unrc.edu.ar/MINERIA y bibliografía disponible en la biblioteca de la UNRC: Minería para no Mineros (2010). Autor: Dr Ricardo Alonso (Ed. Mundo. Salta).

Respecto de los fondos proveniente de Bajo La Alumbrera

Pensamos que debemos recibirlos por los siguientes motivos.

1- Es una Ley Nacional que deriva de la voluntad del naturista ABEL ANTONIO PEIRANO, (Dr Honoris Causa de la UNT), en los años 50, quién concibió su tesis sobre la existencia de importantes yacimientos mineros en la zona de Agua de Dionisio, decidiendo a la vez que la UNT fuera la beneficiaria de su descubrimiento.

No es una coima que nos da la empresa. Recibirlo no sería motivo de condicionar a los profesionales de las Universidades Nacionales que eventualmente participen en tareas de control de impactos ambientales. Pensar ésto es desconfiar de la integridad ética de los profesionales universitarios en su conjunto.

2- No aceptarlo significa profundizar el daño injusto que afecta a la minería en su conjunto, y evitar el debate de los grandes problemas ambientales de nuestro país.

3- El presupuesto de las universidades nacionales, incluido los sueldos de los trabajadores, provienen de fondos del estado nacional. Parte del presupuesto es aportado por impuestos de la minería, incluyendo los de Bajo La Alumbrera, como así también de las otras actividades cuyo daño ambiental no se ponen en tela de juicio. En este contexto, un análisis de cómo se componen los fondos que utilizan las universidades nacionales, nos llevaría inexorablemente a una contradicción.

4- No recibirlo no garantiza ningún mejoramiento en la calidad ambiental de los pobladores cercanos al yacimiento, lo que sí garantiza, es la imposibilidad de invertirlo en algo que posibilite aportes positivos al problema.

Por último invitamos a los lectores a visitar el link Minería (en la ventana izquierda de esta página) donde podrán acceder a más documentos vinculados al tema.

Departamento de Geología
Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales
Universidad Nacional de Río Cuarto
Enlace Ruta 8 y 36 Km. 601
C.P. X5804BYA, Río Cuarto, Córdoba, Argentina.
Tel.: (0358) 467-6198 - Fax: (0358) 467-6530
http://geo.exa.unrc.edu.ar

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En ella encontrará información referente a las actividades académicas y de investigación que se desarrollan en nuestro ámbito.
En un futuro próximo podrá acceder a páginas personales de los docentes y alumnos de las distintas carreras.

Como se trata de un proyecto en permanente construcción, puede hacernos llegar sus sugerencias a: webgeo@exa.unrc.edu.ar

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